En ella he vuelto a ver casas completas con sus dos plantas , con divanes, puertas o camas; Termas con sus piscinas, vestuarios y taquillas y no deja de asombrarme verlas dos mil años después de construidas.
Me quedo con las ganas de ver la Villa de los Papiros, la casa del suegro de Julio Cesar donde se encontraron 58 estatuas de bronce y 24 de mármol que ahora pueblan el museo arqueológico nacional de Nápoles. En su bliblioteca se encontraron más de 1800 papiros carbonizados por el volcán cuyos textos se han recuperado en parte gracias a la técnica actual.
¡Quién tuviera un chalecito asi...!
Después de comer vamos a visitar Sorrento. Nefasta decisión: hora y media para recorrer 15 kilometros. Pasamos el tiempo disfrutando de las vistas. Sorrento es una ciudad bonita y cuidada para lo que se estila en la Campania, pero con el mismo caos circulatorio.Volvemos a casa disfrutando de la puesta de sol sobre el Vesuvio.




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